jueves, 7 de agosto de 2014

Ir al banco es un caos, regresas siempre mas viejo y con menos vida.

Como todos tenemos percances, ya sea con el banco, con el cable, etc. En mi caso el problema era con mi tarjeta, quise solucionarlo en banca por teléfono pero no se pudo, la señorita me dijo amablemente que tengo  q acercarme a una agencia del banco, y me dio a conocer los lugares exactos que están por mi zona. No me quedó otro que ir personalmente a la agencia del banco.
 Llegue a dicho banco, me acerque a una señorita que portaba un credencial y en efecto era del banco, así que no dude en consultarle, le conté mi caso y me dijo que si, en la plataforma me van atender y van a solucionar mi problema, me pidió cortésmente que haga mi cola.
El problema era la cola, había 50 personas ahí, conmigo eran 51, ósea yo estaba en el puesto 51 y había solo una plataforma atendiendo. Pasaron 90 minutos, por fin llega mi turno, expongo mi caso, mi problema, con la esperanza de que se solucione al toque. La señorita escucha atentamente y luego me mira y mueve la cabeza, piensa 10 segundos y dice: “Joven este problema lo van a solucionar en tal agencia, acá no se puede… gracias”. 
Que podía hacer, solo agradecí que me lo dijera y ya lo haría mañana, pero dentro de mi decía:

Carajo y los 90 minutos que perdí, me agarraron de cojudo, eso que consulte primero a una señorita q estaba en la entrada. Salí de la plataforma,  fui en busca de la señorita que me aseguro q el problema lo solucionaban acá, Fui decidido a  hacerle la bronca y para su fortuna ya no estaba, solo salió un guachimán de un metro ochenta y ya no dije nada. Salí mas asado que un pavo olvidado en el horno.

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